Rosalba solía llevar unas gafas amarillas lo suficientemnente horribles para disimular el poder de sus ojos, y esa -de se las había quitado. Tenía los ojos anchos y profundos, como esas madonas eslavas que acostumbran mirar desde un enigma en tal modo hermético que sólo previa función se puede entrar en él. Pig supo entonces que sola desnudez de ese rostro asimétrico era más que bastante para convencerlo de cualquier cosa, literalmente. ¡os que viajan pronto de la humedad al fuego, montados bre pómulos escarpados y casi desdeñosos, de modo que s labios, al extenderse, dibujaban la clase de sonrisa frente a la cual sólo un completo miserable podría decir ie no. Pues sólo esa sonrisa mitigaba, hasta el extremo borrarla por completo, la angustia provocada por los os hondos y voraces que parecían siempre esperar más. ¡os crepusculares, de emperatriz en el destierro, míSan dentro de los suyos con la misma fijeza que exige un telescopio. Ya veces más allá, en ese punto donde la mírada inmóvil pasa del alcance telescópico al recolo quirúrgico, de tal forma que quien así contempla hace sino exigir tributo y vasallaje: tienes que mirarmeffice
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Pig recordó: le faltaban dos días para saber si se iba o se quedaba. Lo cual hasta ese día le preocupaba poco, y si n no deseaba que lo despidieran, había sentido, mañana con mañana, una profunda, cosquilleante gana de ser rechazado ahí donde todo le parecía rechazable. Todo menos Rosalba, ahora lo descubría, y se daba a temer como a inminente el veredicto adverso.
-No me conviene nada que te corran -reflexionó Rosalba en voz nunca tan baja para no ser oída por Pig que, de una pieza, permaneció mirándola y dudando si aquel «No me conviene nada...» llevaba dentro cualquier cosa a además de conveniencia. Aunque, si lo pensaba, preferia convenirle a serle indiferente.
(uNA HISTORIA DE ADOLESCENCIA, donde una muchacha, victima de padre y madre, colegio y amigas, realidad y sueño, reaciona sin cortapisas, con uñas y dientes aante la adulta avalancha de frustracion, engaño y mediocridad, repartiendolo todo de lo mismo, en cocteles a la medida segun avanza en un itinerario laborioso y enfangado, pero que no dejara en ningun momento de que cumpla con lo tramado en lo mas profundo de su corazon y que ella misma ira paladeando con sorpresa hasta alcanzar su meta, ya adulta, enamorada y lejos)
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27. Ella y yo, de tú a tú
We'll see the city's ripped backside,
we'll see the bright and hollow sky,
we'll see the stars that shine so bright.
Stars made for us tonight.
IGGY POP, The Passenger
No sería la primera vez que saqueara un panteón, pero nunca es lo mismo recoger un fémur perdido entre el cascajo que apalancar la losa de una cripta en condominio: la novena de izquierda a derecha, tercer piso. En un hotel, sería la número 307. 0 la 207, considerando que el primer piso es el lobby. O la 107, si el hotel tiene vuelos suficientes para albergar salones de fiestas. Pero no es un hotel, ni una pensión. Es un maldito condominio a perpetuidad, donde las puertas y ventanas que engalanan la cripta de la familia Macotela resultarían superfluas, impensables. ¿Quién querría meterse a perpetuidad en ese agujero? Antes de dar el primer paso hacia afuera de la cripta, Pig calcula: bien podría escribirse una historia de horror con el solo destino de aquel osito rosa.
(Yo es la primera persona, seguramente porque importa más que las otras. Pero también porque es la primera en morirse, pues cuando ellos, los vivos, todavía rezan por él, por ella, o incluso por nosotros, hace tiempo que el yo no está presente, ni es concebible, ni parece deseable. Por más que quienes lloran apelen al tú, lo cierto es que no hay yo capaz de responder. Falta un yo: he ahí la gran noticia. Somos menos nosotros que ayer, nos hemos convertido en ellos para quien hasta ayer podía decir: yo.)

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Amitav Ghosh
La ciudad junto al mar
51
-No se acerque al agua, esta subiendo la marea. Tenemos que marcharnos.
Me volvi para seguirlo, y ya caminabamos hacia las palmeras que ardian, cuando se detuvo en un lugar donde una caja de pinturas amarilla asomaba entre los escombros.
-Era de Vineeta, mi hija -dijo, y el tono impasible de su voz fue mas dificil de soportar que un grito de dolor-. Le encantaba pintar; era muy buena. Habia ganado un premio, en Hyderabad.
Esperaba que el se agachara para recoger la caja,
pero en cambio se alejo, con la balsa de diapositivas.
-¡Espere! -grite-.¿.No quiere llevarse la caja?
-¡No! -me respondio con vehemencia al tiempo
que negaba con la cabeza-. ¿.De que serviria? ¿.Que me devolveria? -Se detuvo para mirarme par encima de la montura de las gafas-. ¿Sabe lo que paso la ultima vez que estuve aqui? Alguien habia encontrado la cartera del colegio de mi hija y la guardo. Me la entrego como quien entrega una tarjeta. Fue alga espantoso. No la pude soportar.
Reemprendio la marcha. Incapaz de contener
me, le grite:
-¿Esta seguro de que no quiere la caja?
-Si, estoy seguro -contesto sin volverse.
Me quede alli sorprendido mientras el caminaba
hacia el incendio, sin soltar la balsa de las diapositivas: ¿.como era posible que el unico recuerdo que habia decidido recuperar fueran aquellas imagenes ampliadas? Coma marido, padre, ser humano, era imposible no preguntarse: ¿que hubiese hecho yo en su caso?¿.Que hubiese sentido? ¿.Que habria escogido conservar del pasado? La verdad es que nadie puede saberlo, excepto cuando la vive, y entonces la eleccion deja de ser una eleccion y se convierte en una manifestacion de la mas profunda soberania del ser, que decide porque ahora no hay nada que empañe su vision. En su forma de escoger no habia ni una pizca de titubeo, ni el mas minimo asomo de duda. ¿.Se trataba, quiza, de que en este momento de la mas absoluta desolacion existia algun consuelo en el conocimiento de un esfuerzo impersonal?
¿Podia ser que estuviese buscando refugio en un aspecto de su existencia que no podia ser borrado par un acto de la naturaleza? ¿Acaso podia ser que hubiese un consuelo en la propia carencia de inmediatez, que el valor de las diapositivas residiera precisamente en su exclusion del intolerable dolor de la pérdida? con independencia de la razón, su mente se había fijado en unos objetos que derivaban su significado de una parte de su vida dedicada al estudio y la reflexión.
Hay momentos en que las palabras parecen inútiles, y nadie lo sabe mejor que un escritor. En estos momentos nos parece que sólo tiene valor actuar e intervenir en el curso de los acontecimientos: pensar, reflexionar, escribir, parece algo trivial y un desperdicio. Pero la vida de la mente adopta muchas formas, y al final del día comprendí que, con su manera de escoger, el Director había montado la más singular y poderosa defensa de su mente.
ahora son las tres y te escribiria un poema
acabo de llegar a casa CON UNA RAMA EN LA BOCA
como un ser normal
la luz me sale hasta por las suelas
saber que te hablo
rige mi tristeza
la alegria es desbordante
como quien bracea musica
me cae tan lejos el MAPA MUNDI
que resuelvo la risa como si de escamas la mer
ay por que me tiembla la latitud
si el mapa quieto es un dulce
mi abuelo amaba la risa seca en los bolsillos
jamas encontre aceitunas en el balcon
entre las briznas su cumpleaños
vaya maravilla el puto cariño
cuando el silencio arma todo lo que el corazon describe
asi el mundo florecio para siempre
con frescas fronteras como frutas frescas
saber que alli, en algun lado
hablan otra lengua
y miman otra llama
y florecen mis pasos
y la puta vida
es una juerga llena de pasos
casi la
vuelta de hoja que una grua tiñe
antes de partir el aire
Por favor dejar que los rios las montañas los valles el silvido
de esa planta desconocida
el puto brote de ese pajaro que jamas habia pintado
nos separen para siempre
es un lindo lavado de dientes
para continuar con las pompas en homenaje a tres
Se me cuelga le state de la cintura
solo era hierba lo que le daba
y ella lunas y mas lunas y sus labios funambulistas
y yo ya un alambre desdoblandose
sobre todos las cerezas y su futuro de profundis
El opio de los desiertos, bendito tu vientre
nos elegia con las tiendas negras
justo al fondo
donde todos los bueyes desaparecian
y los ladridos de los perros
nos desnudaban como ladrones, mas tarde mucho mas tarde
honrados
en cada instante
como tus pasos que maravillosamente jamas seran los mios
y asi me beso hasta morirme
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